TTE41
La construcción del círculo de Mohr en la Ilustración 18 muestra que:
4
2
(Ec.9)
=
+
Llevando las ecuaciones (Ec.7)(Ec.8)(Ec.9) a la ecuación (Ec.6), se obtiene el criterio de rotura
de Mohr−Coulomb expresado en función de las tensiones principales:
2 ∅ 1− ∅
1+ ∅ 1− ∅
(Ec.10)
′ 1 = ′ 1 =
+
′ 3
De esta fórmula se deduce el valor de la resistencia a compresión uniaxial de la roca en
función de la cohesión y la fricción:
2 ∅ 1− ∅
(Ec.11)
0 =
La ausencia de la tensión principal intermedia en éste y en otros criterios de rotura se debe a
que se ha demostrado que su influencia en la resistencia de la roca es prácticamente
despreciable. Este criterio de rotura supone que la envolvente de los círculos de Mohr
correspondientes a las combinaciones críticas de las tensiones principales, o sea, las que dan
lugar a la rotura, es lineal. El criterio de Mohr−Coulomb puede ser utilizado para definir tanto
la resistencia de pico como la residual. Según este criterio, la rotura se produce cuando, como
se expuso anteriormente, la tensión cortante aplicada a la roca iguala a la resistencia friccional
de la misma, asociada con la tensión normal en el plano de rotura, más la cohesión. Como no
sería razonable extrapolar esta teoría a un caso de tensión normal negativa, pierde su
significado cuando la roca se somete a tracción. Por este motivo, cuando se extrapola la recta
de Mohr−Coulomb a la región de tensiones normales negativas, es aconsejable interrumpirla
al ll egar a un valor de σ3 igual a la resistencia a tracción de la roca obtenida a partir de ensayos
de laboratorio (ver Ilustración 19).
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